El Niágara en bicicleta: experiencia en un hospital nacional.

Escrito por El-abate-Faria 12-04-2018 en Situación en salud. Comentarios (0)

(Imagen tomada del diario la República portal web,noticia del 6/10/16 sobre la condición de hospitales regionales)

Son las 5 a.m. del domingo de resurrección, la historia del calvario de Cristo llega a su fin; sin embargo mi calvario recién empieza, me mido la temperatura y los más de 39 grados corroboran lo que hace un par de días pensaba; algo me pasa, estoy muy mal y ya llevo 3 días con fiebres altas. Lógicamente, por ser un médico, me oriento a pensar en qué tengo y  trato de medicarme para no llegar a un centro de salud o a un hospital. Nunca antes estuve hospitalizado en mi vida y la idea de estarlo no me entusiasma (existe un dicho popular de que el médico es el peor paciente)

La fiebre sigue un par de días y a pesar de mis intentos fallidos de controlarla a base de antipiréticos y antibióticos me doy cuenta que necesito más, los días de cefalea intensa, el decaimiento y los resultados de algunos exámenes que por allí me tomé, me hacen notar la necesidad imperiosa de internarme. Ya no más estar en el hospital como médico, ahora me tocaba ser paciente, y me sentí tan vulnerable como cualquiera de ellos.

Recuerdo muy bien el video[1] que vimos en la clase de ética médica, sobre un médico poco empático con sus pacientes y bastante orgulloso, que cambia drásticamente su forma de pensar y su vida cuando, producto de un cáncer, le toca ser un paciente y pasar por todo lo que ellos pasan diariamente. No es que yo haya sido poco empático con mis pacientes ni mucho menos orgulloso, pero sí imaginaba que mi visión cambiaría porque ahora por primera vez me enfrentaría al monstruo de sistema de salud desde la otra orilla.

Porque eso es este sistema de salud: un "monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente", y de inmediato recordé la canción del dominicano Juan Luis Guerra: “El Niágara en bicicleta", que versa de manera genial, y hasta un tanto jocosa, una crítica a la realidad sanitaria.  Una crisis que padecen a diario los pacientes que se enfrentan a un sistema de salud precario y un tanto indolente, como el que tenemos en el Perú.

Finalmente decidí internarme, me enfrento a la realidad de no tener seguro de salud activo (actualmente en el Perú existe un 15,3 % de peruanos que no tiene ningún tipo de seguro de salud[2]), ya que por el momento trabajo como “servicios no personales” (otro flagelo que muchos profesionales viven a diario y que no te brinda derecho a casi nada[3]). Inevitablemente, al menos por unos días, el gasto de bolsillo es mi mejor opción, cómo sigue siéndolo para un gran número de peruanos de a pie, a pesar de tener un seguro de salud inclusive (en el Perú el 37% de hogares financia su salud, y el mayor porcentaje de este gasto (40%) se destina a las medicinas [4]. Está ampliamente estudiado que mientras más alto es este gasto, más demuestra lo deficiente del sistema para alcanzar la cobertura universal en salud y es una gran fuente de inequidad[5]; además del elevado riesgo de empobrecimiento o "gasto catastrófico" al que está expuesta su población[6]). 

Me enfrento a la espera en emergencia, sentado en un silla hirviendo de fiebre, esperando que me atiendan en un hospital atiborrado de gente, principalmente de clase media-baja o baja, como en la gran mayoría de hospitales nacionales (sería tan curioso, como ver un gallinazo en el polo sur, el ver a un político o "influencer" de la prensa atenderse allí, sólo se les ve llegar cada cierto tiempo, cual si fueran un año bisiesto, para obtener un baño de popularidad o pasearse en los pasillos y decir qué mal está todo, pero nunca sabrán lo que es hacer cola mientras te duele todo el cuerpo o sentir temor de la tos del que está a tu costado[7]). Este calvario de espera es solamente aliviado por la ayuda de colegas, familiares o amigos, que hacen que el camino burocrático sea menos indolente con mi enfermedad; sin embargo, mientras ya puedo entrar a que me atiendan, alivien mi dolor y me hospitalicen, siento un dolor en el corazón por aquellos que no tienen esos amigos y me hace maldecir más este sistema, pues todos deberían tener las mismas oportunidades; también me hace culpar a los que año tras año tiene la potestad para hacer los cambios y no los hacen, y solo miran inertes desde palcos privilegiados (como el sillón presidencial o el escritorio cómodo de la PCM, el MEF o el MINSA), cuál si fuera el circo romano, a un pueblo sufriente y que se desangra entre la tuberculosis, las muertes maternas o la anemia, solo por citar algunos de los tantos flagelos que vivimos.

Para hacer corta la historia, después de días de dolor intenso por procedimientos sufridos como paciente, con agujas que entran y salen por doquier, algunas causando lágrimas; de padecer el triste espectáculo de una infraestructura que se cae a pedazos y que data de más de 70 años atrás, con baños dignos de la posguerra, una cama con la sábana agujereada y ambientes que deprimen tanto como la enfermedad; después de ver el corazón valiente de cada paciente, y sentirme uno de ellos con los mismos miedos y dolores, me prometo como buen idealista luchar cada día de mi vida por cambiar esta realidad desde donde pueda, para tratar de que ese monstruo deje de pisar tan fuerte. Me siento ahora más iluminado que muchos colegas y burócratas, sobre todo por haber experimentado todo este aprendizaje forzado, y me imagino lo útil que sería para el país que el Presidente de la República deje de atenderse en la “súper clínica x” (sin horas de espera y con camas 5 estrellas) y pase a atenderse a un hospital nacional o a un centro o posta de salud, porque ¿el personifica a la nación, no es cierto? Y la gran mayoría de habitantes de la nación se atienden en esos lugares señor presidente. O tal vez la nueva Ministra de Salud, que ya estuvo en el Viceministerio de Salud Pública durante más de un año, se atienda también allí, y quizás eso sensibilice sus criterios para gestionar y plantee una real reforma con una buena Atención Primaria de Salud y con un sistema público de calidad. Tal vez el compartir las penurias de la gente de a pie puedan ablandar los corazones endurecidos por dogmas económicos o burocráticos, de los que dominan la PCM y el MEF,  y entiendan que la gestión es para las personas y para darles soluciones reales a sus problemas.

Sigo en este hospital, y desde allí escribo esto, soñando que algún día esto va cambiar. Tal vez sólo sean los delirios de la fiebre alta, pero no puedo evitar emular una gran sonrisa pensado en la Ministra de Salud internada en la cama de mi lado derecho, al Presidente en la cama del frente, al Primer Ministro en la cama de la esquina y tal vez al Ministro de Economía en la otra esquina, padeciendo, junto conmigo, los pisotones de este monstruo, mientras todos juntos escuchamos la canción del dominicano, entendemos finalmente que… “es muy duro pasar, el Niágara en bicicleta".



[1] The Doctor (1991) dirigida por  Randa Haines, basada en el libro del Dr. Edward Rosenbaum 1988, A Taste Of My Own Medicine.

[2]SUSALUD página institucional. [Consultado el 5 de abril del 2018]. Disponible en http://bi.susalud.gob.pe/QvAJAXZfc/opendoc.htm?document=QV%20Produccion%2FSIG_SUSALUD.qvw&host=QVS%40srvqlikias&anonymous=true

[3] Existe un proyecto de Ley 00945/2016-CR que tiene como objeto prohibir a las entidades públicas suscribir contratos de servicios no personales en puestos permanentes, algún intento de limitar el abuso, pero este proyecto duerme el sueño de los justos en la comisión de Fiscalización y Contraloría desde hace más de un año.

[4] Cuentas Nacionales en Salud Perú 1995-2012/Ministerio de Salud. Dirección de Planeamiento y Presupuesto. Unidad Funcional de Estudios Económicos en Salud

[5] Titelman T, Centrágolo O,Acosta OL. La cobertura universal en salud en los países de América Latina: como mejorar los esquemas basados en la solidaridad. MEDICC Rev. 2015; 17 Suppl: S68-72.

[6] Xu K, et al Household catastrophic health expenditure: a multicountry analysis The Lancet 362. Julio 12

[7] El Perú ocupa el primer lugar de incidencia de Tuberculosis en América Continental y una de las más altas en el mundo en casos de TBC MDR.  Global Tuberculosis Report 2017 Organización Mundial de la Salud 2017