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El POLVO ENAMORADO: CRÓNICA DE MUCHAS MUERTES ANUNCIADAS

Escrito por El-abate-Faria 03-05-2018 en Sistema de Salud. Comentarios (0)

Imagen tomada del noticiero buenos días Perú en el año 2014

https://www.youtube.com/watch?v=bky8mzStR_g

Existe una frase muy común en el argot médico que se vuelve relevante cada vez que fallece algún miembro de la orden. Expresa indignación, frustración, rabia y esperanza al mismo tiempo, o quizás un revoltijo de emociones inexplicables y contenidas, que vencen el nudo en la garganta, para enfrentarse a la injusticia y a lo absurdo que parece ser perder una vida tan valiosa de esa manera. Es entonces que sumidos en esa mezcla de emociones exclamamos a viva voz: “¡Cuando un médico muere, nunca muere!”. Será quizás que acostumbrados a enfrentarnos a la muerte , olvidamos que también somos polvo[1], y vemos con pena diluirse una vida en aquel inmenso volumen de líquido oscuro y tenebroso que es nuestro sistema de salud o en aquel agujero negro de corrupción, impunidad y desidia, que es nuestro país con sus deficiencias; con sus autoridades sin autoridad y con gobernantes que no gobiernan y solo buscan atornillarse en el poder de turno. Esta forma de país que se traga todo a su paso, cual si fuese un aluvión de años de democracia, crecimiento económico y bonanza desperdiciados, y que cíclicamente nos remite al mismo atraso. Se traga todo lo bueno, y eso es lo que más nos duele, algo tan bueno como la vida  de Luis Felipe Vásquez López, médico joven que murió trágicamente casi finalizando su Servicio Rural Urbano Marginal en Salud (SERUMS), que durante los últimos años se ha vuelto un frente de batalla contra la muerte al que son enviados muchos médicos jóvenes egresados, producto de una política nacional de recursos humanos en salud, sin norte fijo conocido, sin deseos de reformarse y que da como resultado grandes padecimientos para los grupos más vulnerables, a saber : internos de medicina, médicos serumistas y médicos residentes.

Pero… ¿cuánto les importa a nuestros gobernantes esta vida que penosamente engrosa una estadística oscura de más de dos médicos serumistas muertos por año?[2], parece que nada, o siendo algo justos, si les importa es solo desde un punto de vista protocolar o para las cámaras, como lo fue reconocer a Luis “héroe de la salud pública”[3]; sin embargo de reformas estructurales y voluntad política no hay nada, es que como bien recita la canción “el costo de la vida”(Juan Luis Guerra): “la medicina, eh, ya ves, camina al revés”[4]. Otra vez se vuelve coyuntural la muerte de un serumista, que por cierto me conmueve hasta las lágrimas (sobre todo al escuchar a su padre en televisión narrar la pasión con que su hijo ejercía su profesión y ayudaba a la gente pobre) pero también es tribuna, como año tras año lo es, para que salgan autoridades médicas, algunos autodenominados defensores de estas causas y políticos oportunistas, entre muchos otros, a vendernos el cuento de que algo se debe hacer, pero ¿por qué no lo hacen? O peor aún ¿por qué no lo hicieron cuando estuvo en su posibilidades?[5] Pero estoy plenamente seguro que les importaría más si fuese su hijo, hermano o un familiar cercano el que hubiese pasado por esta tragedia, de tal modo que sí le prestarían atención a una reforma real del SERUMS, y por encima de todo, a una reforma real en la política de recursos humanos en salud. Como bien menciona uno de los imperativos de la ética kantiana: ”obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal[6], que en otras palabras expresaría algo así como: “ haz las cosas de tal modo que serías capaz de exigir lo mismo a todo ser humano”, llevado al contexto actual sería algo como que: “si eres autoridad y crees que el SERUMS está bien, ¿serías capaz de mandar a tu hijo a un lugar tan alejado, en las condiciones más precarias y con alto riesgo de muerte?”, porque si eres capaz de enviar al hijo de cualquier otro hombre, según ese principio ético, deberías ser capaz de enviar al tuyo propio.

Pero ya sabemos que nuestra opinión no importa y digo nuestra, pues me refiero a los médicos enviados a esos lugares alejados, a la voz del pueblo olvidado, la voz de los desposeídos, la voz de los vulnerables y de los no escuchados, que como bien dice la canción: “a nadie le importa qué piensa usted… será porque aquí no hablamos inglés”, y es que lamentablemente esta no es más que una crónica de muchas muertes anunciadas, y aunque la mayoría de muertes son por accidentes de tránsito( que de por sí ya es un problema de salud pública[7]) y no podemos echarle solamente la culpa al Ministerio de Salud( pero sí al Estado y al gobierno de turno), lo cierto es que hasta hace poco un serumista no tenía ni un seguro de vida, y  tampoco una capacitación adecuada para afrontar todo lo que se tiene que enfrentar en el SERUMS más allá de los temas médicos, y de eso sí se le puede responsabilizar al Ministerio de Salud; además, también es responsable de la poca voluntad de una reforma de este sistema apostolar que realizamos los médicos jóvenes casi de manera obligatoria (puesto que es un requisito para hacer la especialidad[8] y para trabajar para el Estado) y que es considerado discriminatorio e inconstitucional por algunos[9].

Por eso mismo es solo cuestión de tiempo para que otro médico joven muera, en un juego de ruleta rusa, en el que nunca sabes que te va a tocar. Te preparas uno o dos años para ingresar a una universidad nacional, pues eres pobre o de clase media, y la vida te enseño a esforzarte. Con coraje frente a cualquier inequidad culminas tus 7 años de carrera y eres el orgullo de tus humildes padres (quizás profesores jubilados, quizás pequeño comerciantes, no lo sé) que inflan el pecho felices de que su hijo médico ejerza su profesión por fin, tú sólo piensas en trabajar y poder retribuir en algo el esfuerzo de tus padres y darte algún gusto, de esos que te privaste durante todos esos años de estudio. O tal vez fuiste a una universidad particular, estudiaste pensando  vestir algún día el mandil blanco, te gradúas de médico cirujano igual que tu padre y  decides hacer el SERUMS, quizás porque eres competitivo y quieres el puntaje que te permitirá hacer la residencia. Sea cual sea tu historia padeces las deficiencias del sistema, que no te enseñó a manejarte en una comunidad y bajo condiciones precarias en cuanto a insumos e infraestructura, pues siempre te enseñó desde un hospital y donde estás lo más parecido a un hospital es la posta pequeña que te asignaron, donde la gente acude para que soluciones sus problemas. Te frustras, pero finalmente te adaptas, de pronto, alguna emergencia llega y tienes que acompañar la referencia de una gestante, pues sabes lo importante que es. Sabes que el camino es peligroso, pero ya antes has estado por allí, total que te puede pasar, tu juventud, tu pasión por tu labor, te hacen asumir esos riesgos; sin embargo esta vez algo cambia, una mala maniobra, unas carreteras inaccesibles, la premura de salvar una vida , llamémosle como quieras pero esta vez la ruleta rusa te tocó a ti. Entonces los ojos que alguna vez estuvieron despiertos estudiando durante tantas madrugadas, esta vez se cierran para siempre, y a miles de kilómetros lejos de allí una familia más llorará una ausencia. Tal vez unos cuantos te recordarán y seguramente una promoción de egresados llevará tu nombre, pero el sistema perverso y la ruleta rusa seguirá girando mientras no exista alguien que haga algo y la detenga. Pero como dice la canción: “a nadie le importa lo que piensa usted… será porque aquí no hablamos inglés… Do you understand?”

Pero en mi minúsculo rincón de mundo, te recuerdo hermano médico, sé que ahora no tengo el poder para vencer esta inequidad hiriente y ofensiva, pero prometo no rendirme, prometo seguir alzando una voz de protesta del que clama en el desierto. Te celebro hermano médico, pues sé lo que es estar expuesto al riesgo de muerte, y te celebro más allá de la muerte como si fueras eterno, como si esa frase de dolor que exclamamos todos fuese más poderosa que el olvido. Y como si fueras mi compañero de carpeta, mi amigo interno con que el compartía  post-guardias o mi hermano serumista con el que nos reíamos unas cuantas horas en cada entrega de informes; o como si fueras mi familia natural, te voy a extrañar, te voy a llorar y te voy a vengar. Y nosotros tus hermanos te vamos a amar eternamente hasta vencer tu muerte y tu ausencia, hasta lograr que las causas de tu pérdida se diluyan en nuestra exclamación sonora frente a desidia, la inoperancia y el olvido. Como bien señala Franciso de  Quevedo en el “Amor constante más allá de la muerte”, sabemos que también somos polvo y nos llegará la muerte, pero sobre todo sabemos que todos esos mártires que murieron amando su profesión, todos esos médicos jovenes, no serán olvidados : “Serán ceniza, mas tendrá sentido; /Polvo serán, más polvo enamorado”.



[1] Como un verso del poema de Quevedo  Amor constante más allá de la muerte: “Su cuerpo dejará, no su cuidado;/Serán ceniza, mas tendrá sentido;/Polvo serán, mas polvo enamorado.”

[2] Galán-Rodas E, Díaz-Vélez C, Villena J,Maguiña C. Mortalidad de médicos que realizan el servicio rural (SERUMS) en Perú, 2006-2009. Rev Peru Med Exp Salud Pública. 2010;27(3):483-4.

[3] El 30 de abril con RM N°374-2018/MINSA, el Ministerio de Salud declara póstumamente “héroe de la salud pública” al médico cirujano Luis Felipe Vásquez López. Disponible en: http://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/declaran-postumamente-como-heroe-de-la-salud-publica-a-med-resolucion-ministerial-n-374-2018minsa-1642946-1/

[4] El costo de la vida: https://www.youtube.com/watch?v=_zLpacr1DlU

[5] Para muestra de esto vemos que el Colegio Médico del Perú, que debiera ser el principal defensor de los intereses de los médicos, solo hace “pronunciamientos” y “exigencias” según se muestra en su portal institucional: http://cmp.org.pe/colegio-medico-exige-medidas-para-prevenir-mas-muertes-de-medicos-que-cumplen-serums/ , pero la iniciativa legislativa con la que cuenta no ha sido usada si quiera para presentar unos proyectos de Ley que reformen el SERUMS, algo que no se ha hecho  no solo en esta gestión sino que viene desde las anteriores gestiones; ni que decir de médicos congresistas o directores de recursos humanos del Ministerio de Salud.

[6] Malishev M,  Kant: ética del imperativo categórico.  La Colmena: Revista Autónoma del Estado de México Vol 84 pag.9-21Disponible en https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/427249

[7] OMS 2015. Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial.

[8] Lo expresa claramente el artículo 16 , numeral 16.2 de la Ley N° 30453 LEY DEL SISTEMA NACIONAL DEL RESIDENTADO MÉDICO(SINAREME) que señala como requisito para postular a una vacante el haber cumplido con el SERUMS.

[9] Mayta-Tristan P, Poterico J, Galán-Rodas E, Raa-Ortiz D, El requisito obligatorio del servicio social en salud del Perú: Discriminatorio e Inconstitucional Rev Peru Med Exp Salud Pública. 2014; 31(4):781-87.


El Niágara en bicicleta: experiencia en un hospital nacional.

Escrito por El-abate-Faria 12-04-2018 en Situación en salud. Comentarios (0)

(Imagen tomada del diario la República portal web,noticia del 6/10/16 sobre la condición de hospitales regionales)

Son las 5 a.m. del domingo de resurrección, la historia del calvario de Cristo llega a su fin; sin embargo mi calvario recién empieza, me mido la temperatura y los más de 39 grados corroboran lo que hace un par de días pensaba; algo me pasa, estoy muy mal y ya llevo 3 días con fiebres altas. Lógicamente, por ser un médico, me oriento a pensar en qué tengo y  trato de medicarme para no llegar a un centro de salud o a un hospital. Nunca antes estuve hospitalizado en mi vida y la idea de estarlo no me entusiasma (existe un dicho popular de que el médico es el peor paciente)

La fiebre sigue un par de días y a pesar de mis intentos fallidos de controlarla a base de antipiréticos y antibióticos me doy cuenta que necesito más, los días de cefalea intensa, el decaimiento y los resultados de algunos exámenes que por allí me tomé, me hacen notar la necesidad imperiosa de internarme. Ya no más estar en el hospital como médico, ahora me tocaba ser paciente, y me sentí tan vulnerable como cualquiera de ellos.

Recuerdo muy bien el video[1] que vimos en la clase de ética médica, sobre un médico poco empático con sus pacientes y bastante orgulloso, que cambia drásticamente su forma de pensar y su vida cuando, producto de un cáncer, le toca ser un paciente y pasar por todo lo que ellos pasan diariamente. No es que yo haya sido poco empático con mis pacientes ni mucho menos orgulloso, pero sí imaginaba que mi visión cambiaría porque ahora por primera vez me enfrentaría al monstruo de sistema de salud desde la otra orilla.

Porque eso es este sistema de salud: un "monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente", y de inmediato recordé la canción del dominicano Juan Luis Guerra: “El Niágara en bicicleta", que versa de manera genial, y hasta un tanto jocosa, una crítica a la realidad sanitaria.  Una crisis que padecen a diario los pacientes que se enfrentan a un sistema de salud precario y un tanto indolente, como el que tenemos en el Perú.

Finalmente decidí internarme, me enfrento a la realidad de no tener seguro de salud activo (actualmente en el Perú existe un 15,3 % de peruanos que no tiene ningún tipo de seguro de salud[2]), ya que por el momento trabajo como “servicios no personales” (otro flagelo que muchos profesionales viven a diario y que no te brinda derecho a casi nada[3]). Inevitablemente, al menos por unos días, el gasto de bolsillo es mi mejor opción, cómo sigue siéndolo para un gran número de peruanos de a pie, a pesar de tener un seguro de salud inclusive (en el Perú el 37% de hogares financia su salud, y el mayor porcentaje de este gasto (40%) se destina a las medicinas [4]. Está ampliamente estudiado que mientras más alto es este gasto, más demuestra lo deficiente del sistema para alcanzar la cobertura universal en salud y es una gran fuente de inequidad[5]; además del elevado riesgo de empobrecimiento o "gasto catastrófico" al que está expuesta su población[6]). 

Me enfrento a la espera en emergencia, sentado en un silla hirviendo de fiebre, esperando que me atiendan en un hospital atiborrado de gente, principalmente de clase media-baja o baja, como en la gran mayoría de hospitales nacionales (sería tan curioso, como ver un gallinazo en el polo sur, el ver a un político o "influencer" de la prensa atenderse allí, sólo se les ve llegar cada cierto tiempo, cual si fueran un año bisiesto, para obtener un baño de popularidad o pasearse en los pasillos y decir qué mal está todo, pero nunca sabrán lo que es hacer cola mientras te duele todo el cuerpo o sentir temor de la tos del que está a tu costado[7]). Este calvario de espera es solamente aliviado por la ayuda de colegas, familiares o amigos, que hacen que el camino burocrático sea menos indolente con mi enfermedad; sin embargo, mientras ya puedo entrar a que me atiendan, alivien mi dolor y me hospitalicen, siento un dolor en el corazón por aquellos que no tienen esos amigos y me hace maldecir más este sistema, pues todos deberían tener las mismas oportunidades; también me hace culpar a los que año tras año tiene la potestad para hacer los cambios y no los hacen, y solo miran inertes desde palcos privilegiados (como el sillón presidencial o el escritorio cómodo de la PCM, el MEF o el MINSA), cuál si fuera el circo romano, a un pueblo sufriente y que se desangra entre la tuberculosis, las muertes maternas o la anemia, solo por citar algunos de los tantos flagelos que vivimos.

Para hacer corta la historia, después de días de dolor intenso por procedimientos sufridos como paciente, con agujas que entran y salen por doquier, algunas causando lágrimas; de padecer el triste espectáculo de una infraestructura que se cae a pedazos y que data de más de 70 años atrás, con baños dignos de la posguerra, una cama con la sábana agujereada y ambientes que deprimen tanto como la enfermedad; después de ver el corazón valiente de cada paciente, y sentirme uno de ellos con los mismos miedos y dolores, me prometo como buen idealista luchar cada día de mi vida por cambiar esta realidad desde donde pueda, para tratar de que ese monstruo deje de pisar tan fuerte. Me siento ahora más iluminado que muchos colegas y burócratas, sobre todo por haber experimentado todo este aprendizaje forzado, y me imagino lo útil que sería para el país que el Presidente de la República deje de atenderse en la “súper clínica x” (sin horas de espera y con camas 5 estrellas) y pase a atenderse a un hospital nacional o a un centro o posta de salud, porque ¿el personifica a la nación, no es cierto? Y la gran mayoría de habitantes de la nación se atienden en esos lugares señor presidente. O tal vez la nueva Ministra de Salud, que ya estuvo en el Viceministerio de Salud Pública durante más de un año, se atienda también allí, y quizás eso sensibilice sus criterios para gestionar y plantee una real reforma con una buena Atención Primaria de Salud y con un sistema público de calidad. Tal vez el compartir las penurias de la gente de a pie puedan ablandar los corazones endurecidos por dogmas económicos o burocráticos, de los que dominan la PCM y el MEF,  y entiendan que la gestión es para las personas y para darles soluciones reales a sus problemas.

Sigo en este hospital, y desde allí escribo esto, soñando que algún día esto va cambiar. Tal vez sólo sean los delirios de la fiebre alta, pero no puedo evitar emular una gran sonrisa pensado en la Ministra de Salud internada en la cama de mi lado derecho, al Presidente en la cama del frente, al Primer Ministro en la cama de la esquina y tal vez al Ministro de Economía en la otra esquina, padeciendo, junto conmigo, los pisotones de este monstruo, mientras todos juntos escuchamos la canción del dominicano, entendemos finalmente que… “es muy duro pasar, el Niágara en bicicleta".



[1] The Doctor (1991) dirigida por  Randa Haines, basada en el libro del Dr. Edward Rosenbaum 1988, A Taste Of My Own Medicine.

[2]SUSALUD página institucional. [Consultado el 5 de abril del 2018]. Disponible en http://bi.susalud.gob.pe/QvAJAXZfc/opendoc.htm?document=QV%20Produccion%2FSIG_SUSALUD.qvw&host=QVS%40srvqlikias&anonymous=true

[3] Existe un proyecto de Ley 00945/2016-CR que tiene como objeto prohibir a las entidades públicas suscribir contratos de servicios no personales en puestos permanentes, algún intento de limitar el abuso, pero este proyecto duerme el sueño de los justos en la comisión de Fiscalización y Contraloría desde hace más de un año.

[4] Cuentas Nacionales en Salud Perú 1995-2012/Ministerio de Salud. Dirección de Planeamiento y Presupuesto. Unidad Funcional de Estudios Económicos en Salud

[5] Titelman T, Centrágolo O,Acosta OL. La cobertura universal en salud en los países de América Latina: como mejorar los esquemas basados en la solidaridad. MEDICC Rev. 2015; 17 Suppl: S68-72.

[6] Xu K, et al Household catastrophic health expenditure: a multicountry analysis The Lancet 362. Julio 12

[7] El Perú ocupa el primer lugar de incidencia de Tuberculosis en América Continental y una de las más altas en el mundo en casos de TBC MDR.  Global Tuberculosis Report 2017 Organización Mundial de la Salud 2017